Testosterona baja, disfunción eréctil e infertilidad: no son lo mismo
La testosterona baja, la disfunción eréctil y la infertilidad pueden presentarse simultáneamente, pero son condiciones diferentes. Confundirlas puede conducir a tratamientos incorrectos y, en hombres jóvenes, incluso empeorar la capacidad reproductiva.
Comprender sus diferencias es fundamental antes de utilizar hormonas, estimulantes sexuales o suplementos.
¿Qué significa tener testosterona baja?
El hipogonadismo masculino se diagnostica cuando existen manifestaciones compatibles y niveles de testosterona consistentemente bajos.
Entre sus posibles señales se encuentran:
Disminución de la libido.
Menos erecciones espontáneas.
Cansancio.
Pérdida muscular.
Cambios emocionales.
Menor densidad ósea.
Reducción del recuento espermático.
Un único resultado bajo no confirma el diagnóstico. La testosterona debe medirse correctamente y repetirse cuando el primer resultado es bajo.
¿Qué es la disfunción eréctil?
Es la dificultad persistente para lograr o mantener una erección suficientemente firme para una actividad sexual satisfactoria.
La erección depende de la interacción entre:
Circulación sanguínea.
Nervios.
Cerebro y estímulo sexual.
Salud emocional.
Hormonas.
Medicamentos.
Estado metabólico.
La testosterona baja puede contribuir, especialmente cuando existe también una pérdida de deseo, pero no es la única causa. El NIDDK señala que la diabetes, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, los trastornos neurológicos, algunos medicamentos y los problemas hormonales pueden favorecer la disfunción eréctil.
¿Qué es la infertilidad masculina?
Se habla de infertilidad cuando una pareja no consigue un embarazo después de un período de relaciones sexuales regulares sin anticonceptivos, habitualmente 12 meses, aunque la evaluación puede iniciarse antes según la edad y antecedentes de la pareja.
En el hombre pueden existir alteraciones en:
Cantidad de espermatozoides.
Movimiento espermático.
Forma de los espermatozoides.
Producción o salida del semen.
Hormonas reproductivas.
Testículos o vías seminales.
La evaluación suele incluir un análisis de semen. Un solo parámetro seminal aislado tampoco permite clasificar siempre a un hombre como fértil o infértil.
Un hombre puede tener libido normal y disfunción eréctil
Sí. Puede sentir deseo sexual, pero no lograr una erección adecuada debido a una alteración vascular, diabetes, ansiedad de desempeño, tabaquismo, medicamentos o problemas neurológicos.
También puede ocurrir lo contrario: tener erecciones físicamente posibles, pero poco interés sexual debido a estrés, depresión, agotamiento o testosterona baja.
Un hombre puede tener erecciones normales y ser infértil
La capacidad para mantener relaciones sexuales no garantiza que los espermatozoides sean suficientes, móviles o funcionales.
Muchos hombres con alteraciones seminales mantienen:
Deseo sexual normal.
Erecciones normales.
Eyaculación normal.
Apariencia física saludable.
Por eso, la fertilidad no puede valorarse mediante la calidad de la erección.
La paradoja de la testosterona externa
Un hombre puede pensar que aplicarse testosterona mejorará al mismo tiempo su deseo, erección y fertilidad. Sin embargo, la testosterona externa puede reducir las señales de LH y FSH provenientes de la hipófisis.
Como consecuencia, disminuye la testosterona dentro del testículo, que es necesaria para producir espermatozoides. La espermatogénesis puede reducirse intensamente o detenerse, ocasionando azoospermia en algunos pacientes.
Por esta razón, las guías de fertilidad recomiendan evitar el reemplazo con testosterona en hombres que están intentando concebir.
¿Qué debe evaluarse antes de tratar?
Ante sospecha de testosterona baja
Testosterona total matutina repetida.
Testosterona libre o calculada cuando sea necesario.
SHBG.
LH y FSH.
Prolactina.
Antecedentes de medicamentos y anabólicos.
Ante disfunción eréctil
Presión arterial.
Glucosa y metabolismo.
Perfil cardiovascular.
Medicamentos.
Tabaquismo y alcohol.
Salud emocional.
Testosterona matutina cuando esté indicada.
Ante infertilidad
Historia reproductiva de ambos miembros de la pareja.
Examen físico.
Análisis seminal.
Hormonas seleccionadas.
Antecedentes testiculares, quirúrgicos, infecciosos o genéticos.
Conclusión
La libido, la erección y la fertilidad están relacionadas, pero no son sinónimos. Un hombre puede presentar una alteración y conservar las demás.
En jóvenes que desean tener hijos, iniciar testosterona sin estudiar previamente la causa puede empeorar la producción de espermatozoides. La evaluación debe definir qué función está alterada antes de elegir el tratamiento.
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